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Trampas y dudas manchan el primer examen en línea de la UNAM

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Redactor PasiónMóvil
23 de julio de 2026
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Puntos Clave

La UNAM aplicó su examen de ingreso a licenciatura totalmente en línea. Fueron casi 160 mil aspirantes frente a una pantalla. Todo esto ocurrió sin la preparaci...

La UNAM aplicó su examen de ingreso a licenciatura totalmente en línea. Fueron casi 160 mil aspirantes frente a una pantalla. Todo esto ocurrió sin la preparación técnica necesaria.

Tampoco tenían el blindaje normativo indispensable. Corrieron riesgos que eran evidentes desde el propio diseño del sistema. El resultado llegó ocho semanas después… y es lamentable.

Tenemos una crisis de credibilidad enorme. La propia institución se resiste a reconocer el problema. Nadie se atreve a llamarlo por su nombre.

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Los números hablan por sí solos

Los datos son fríos y muy claros. Especialistas en estadística documentaron algo muy extraño. La distribución de aciertos de 2026 es totalmente anormal. Se aparta por completo de la curva registrada el año pasado.

Vimos puntajes perfectos y casi perfectos multiplicarse de forma inexplicable. En años anteriores esto era rarísimo. Otros análisis en redes sociales apuntan a la misma dirección. Compararon los resultados por carrera entre ambos periodos, todo resulta sumamente sospechoso.

La propia Universidad admitió problemas desde principios de julio. Detectaron suplantación de identidad durante la prueba. Hubo apoyo externo para resolver las preguntas. Incluso operaron empresas vendiendo servicios fraudulentos a los estudiantes.

El asunto llegó al grado de presentar una denuncia penal a principios del mes pasado. Sin embargo, el comunicado oficial es insuficiente. Anunciaron apenas un informe y una comisión técnica, parece un intento de ocultar la magnitud del desastre.

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Un silencio institucional que preocupa bastante

Ese comunicado oficial no reconoce la gravedad de la situación. Hablan de revisar factores que pudieron intervenir en el desempeño de los alumnos. Usan un lenguaje demasiado suave para un posible delito. No ofrecen una solución inmediata ni verificable.

Prometer un reporte a la brevedad no tiene consecuencias reales. No asumen ninguna responsabilidad institucional. Y esto ocurre pese a las evidentes fallas de diseño y vigilancia.

Lo peor es la inminente asignación de lugares del próximo semestre, se basará en un proceso nada confiable.

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Las exigencias que no podemos ignorar

Frente a este escenario educativo, hay tres puntos irrenunciables. Primero, no podemos aceptar que ingresen quienes hicieron trampa. Ocuparían ilegítimamente los lugares de otros aspirantes. Segundo, es muy injusto que jóvenes honestos queden fuera.

Tercero, ampliar el número de admitidos no es la solución. Eso no borra el fraude cibernético. Además, resulta logísticamente imposible de manejar para la escuela. Ya tenemos bastantes precedentes en otras partes del mundo.

El verdadero reto de la educación digital

Nada de esto debería sorprendernos hoy en día. Un examen de opción múltiple frente a una pantalla no mide la vocación, evalúa una habilidad entrenable que se adquiere de manera desigual.

Este mecanismo tecnológico tiene demasiado poder sobre el futuro de una persona. La oferta de lugares es mínima frente a la demanda. Por eso florece un mercado negro de atajos.

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El problema es totalmente estructural. Se construyó un embudo que incentiva la corrupción digital.

Con información complementaria de WIRED

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VERIFICADO

Especialista editorial en PasiónMóvil. Cobertura de dispositivos móviles, hardware, software e innovaciones del ecosistema tecnológico.

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