Si pensaban que la competencia entre los gigantes tecnológicos se limitaba a ver quién lanzaba el teléfono más rápido o la pantalla más brillante, piénsenlo dos veces.
Hoy las aguas están bastante agitadas en el terreno del desarrollo de software y los asistentes de código con inteligencia artificial.
Alibaba, el titán del comercio electrónico y la tecnología en China, tomó una decisión radical. Prohibirá por completo a todos sus empleados el uso de Claude Code a partir de este próximo 10 de julio.

El software de alto riesgo que encendió las alarmas
La razón detrás de este movimiento no es un simple capricho comercial. Según diversos reportes de la prensa internacional, Alibaba clasificó formalmente a Claude Code como un software de alto riesgo. Imaginen el nivel de desconfianza.
En lugar de permitir que sus ingenieros sigan escribiendo código con la ayuda de la IA estadounidense, la directiva fue contundente.
Todos los equipos de trabajo deben migrar de inmediato a Qoder, la propia herramienta de inteligencia artificial para programación desarrollada por la casa.
Es un movimiento clásico de protección de propiedad intelectual, pero aderezado con la intensa rivalidad geopolítica que vivimos hoy en día.

Bloqueos mutuos y la jugada bajo la mesa de Anthropic
La historia se pone todavía más enredada. Anthropic ya tenía prohibido el acceso a sus modelos y herramientas de IA a empresas chinas y entidades extranjeras vinculadas a ellas. Sin embargo, echa la ley, echa la trampa.
Varios usuarios en territorio chino se las habían ingeniado para saltarse las restricciones y seguir utilizando el sistema.
Para frenar esto, se reportó que Anthropic implementó de forma encubierta una versión de Claude que incluía una especie de spyware. La idea de este software espía era rastrear la ubicación real de los usuarios.
Querían saber si operaban desde China o si tenían nexos con sus corporativos. Al final, tras ser expuestos por el medio The Information, la startup de IA tuvo que dar marcha atrás.

Un experimento de seguridad en el ojo del huracán
Desde las oficinas de la compañía estadounidense no tardaron en salir a aclarar las cosas.
Thariq Shihipar, miembro del equipo de Anthropic, publicó un mensaje en la red social X explicando su versión. Mencionó que todo se trató de un experimento lanzado en marzo.
El objetivo real, según explicaron, era mitigar el abuso de cuentas por parte de revendedores no autorizados y proteger sus modelos de la filtración de datos.
Afirmaron que desde entonces desarrollaron mejores métodos de protección y que la intención era retirar ese sistema rastreador desde hacía tiempo. Sin embargo, el daño en la confianza ya estaba hecho.

La carrera tecnológica se acelera con alternativas de bajo costo
Mientras las restricciones crecen, el ecosistema tecnológico en China no se queda cruzado de brazos.
De hecho, la competencia se ha intensificado porque las firmas de ese país están lanzando modelos de IA de bajo costo y un rendimiento brutal, capaces de mirar de tú a tú a los desarrollos occidentales.
Un ejemplo claro es GLM-5.2, un modelo lanzado recientemente por la startup pekinesa Z.ai. En Silicon Valley no se habla de otra cosa.
Este sistema tiene capacidades autónomas y de programación que rivalizan con lo mejor de Estados Unidos, pero cobrando una fracción de su costo.
Muchos analistas ya están llamando a este fenómeno un «mini momento DeepSeek» por la sacudida que está provocando en el mercado.
Con información de Reuters